Última actualización en 31/05/2023
La usura en España está regulada en la Ley de 23 de julio de 1908, de la Usura, también conocida como Ley Azcárate. Es en su artículo primero, donde se indica el principal motivo para que exista usura en un préstamo: que el interés sea notablemente superior y desproporcionado para las circunstancias del caso.
En los casos en los que se estipule un interés notablemente superior al usual del dinero y sea manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso, y considerando que el mismo ha sido aceptado por el prestatario como consecuencia de la situación angustiosa por la que pasando, o debido a su inexperiencia o limitación de sus facultades mentales, este podría considerarse un prestamos usuario.
Por tanto, para que un préstamo pueda ser considerado como usurario ha de reunir determinadas circunstancias o requisitos, incluyendo como elementos objetivos un tipo de interés superior al normal y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso; y como elemento subjetivo, la posible situación angustiosa, inexperiencia o limitación de facultades mentales del prestatario. No obstante, no basta con que el tipo de interés sea algo superior al normal, sino que para calificarlo como usurario es necesario que esa superioridad sea notoria, como se deriva de que la Ley requiera que sea notablemente superior al normal, y además que se produzca una manifiesta desproporción con las circunstancias del caso.
Para determinar cuál es la referencia que ha de utilizarse como «interés normal del dinero» para la comparación con el interés pactado y valorar si el mismo es usurario, debe utilizarse el tipo medio de interés, correspondiente a la categoría a la que corresponda la operación crediticia cuestionada, y en el momento de celebración del contrato. También es necesario comprobar si existen categorías más específicas dentro de otras más amplias, como sucede actualmente con la de tarjetas de crédito y revolving dentro de la categoría más amplia de operaciones de crédito al consumo, ya que deberá utilizarse esa categoría más específica para hacer la comparación.
Por ello, cuanto más elevado sea el índice para tomar como referencia en calidad de «interés normal del dinero», menos margen hay para incrementar el precio de la operación de crédito sin que sea considerado un préstamo usurario.
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